domingo, 27 de agosto de 2017

Terceros. Subordinadas

1) Al que no vio los peligros que acechaban desde las sombras le fue imposible eludir el golpe.
2) El asunto cuyas aristas intentaste comprender fue resuelto ya.
3) Con extremo arrepentimiento confesó que él había sido el asesino.
4) Cuando no aceptás críticas, tampoco aprendés lo que está disponible.
5) El misterio que intenta resolver la física cuántica es el de la conexión fantasmal.
6) Mientras anunciaste que te irías, ya alquilabas un piso para que ella se instalara ahí.
7) Quedarse mudo cuando te cuestionan no es lo que se espera de vos.
8) Los diputados que estaban en ejercicio de sus funciones ratificaron la decisión que había tomado la cámara.
9) Florecer en nombre de Jesucristo es el objetivo que tiene todo cristiano.
10) No quiero escuchar lo que dice porque me duele la intención que tiene su mensaje.

viernes, 25 de agosto de 2017

Terceros. Mucho más para practicar.

1. Para que no vinieras mañana, te juntamos las clases que debías dar.
2. El que no guardó sus útiles, se quedará después de hora.
3. El problema que tuvimos fue que Manuel no llegó a horario.
4. El día que fijaron para festejar al lector surge porque quisieron homenajear a Borges.
5. El campamento que íbamos a hacer esta semana se hará cuando se pueda.
6. La inundación ocasionó que los conductores estuvieran obligados a hacer un desvío.
7. El desayuno que no tomaste es la energía que te falta a media mañana.
8. Vimos a Marcela donde compramos la reposera que llevamos a la playa ayer.
9. El configurar una computadora no es lo que muchos creen.
10. Porque te quiero, te aporreo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Quintos. Para practicar.


La casa de Asterión

Jorge Luis Borges

Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro: Biblioteca, III,I

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)1 están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo,

Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta oAhora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya veras cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que, alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

viernes, 18 de agosto de 2017

Quintos. Texto para practicar géneros

Responder
1. ¿Cuál es el tema del texto? ¿Qué mensaje deja?
2. Mediante qué argumento lo propone.
3. ¿Qué sentido de realidad plantean los hechos y a qué subgénero pertenece según este aspecto?
4. ¿A qué otros subgéneros corresponde?
5. ¿Cómo es el estilo y el lenguaje elegido por el autor? ¿Por qué te parece que escoge así? 



La profecía autocumplida García Márquez



Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. 
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación.
 
Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
 
"No sé pero he amanecido con el presentimiento que algo muy grave va a sucederle a este pueblo".
 

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
 
"Te apuesto un peso a que no la haces".
 
Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace.
 
Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla
 
Y él contesta: "es cierto pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo".
 

Todos se ríen de él y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:
 
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
 
-¿Y porqué es un tonto?
 
-Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
 

Y su madre le dice:
 
- No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
 

Una pariente oye esto y va a comprar carne.
 
Ella le dice al carnicero:
 
"Deme un kilo de carne" y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado".
 

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
 
"mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando y comprando cosas".
 

Entonces la vieja responde: "Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos..."
 

Se lleva los cuatro kilos y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
 

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo.
 
Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
 
Alguien dice:
 
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
 
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
 
Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.
 

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
 
-Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
 
-Sí, pero no tanto calor como ahora.
 

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
 
"Hay un pajarito en la plaza".
 
Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
 
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
 
-Sí, pero nunca a esta hora.
 

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
 
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
 
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.
 

Hasta que todos dicen: "Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos".
 
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo.
 
Se llevan las cosas, los animales, todo.
 

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: "Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa", y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
 

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
 
"¿Viste, mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?"


jueves, 17 de agosto de 2017

Terceros.

1. Cuando comprendimos que no llegaría ese día ni nunca, comenzamos el trabajo en la aceptación de que debíamos arrancar de cero.

2. Quienes, por extrañas razones, decidieron declinar el premio, confesaron que evitaban en ese acto consecuencias que no querían asumir.

3. El maltrato de quien nos atendió en la oficina pública es inadmisible para cualquiera que lo sufra.

4. Como el que se fue se olvidó de su bolsita, se la daremos a quien primero la reclame con insistencia.

5. No quisimos que hicieras la monografía porque nos pareció injusto que trabajaras el doble que los demás.

domingo, 13 de agosto de 2017

Terceros. Subordinadas de varios tipos

1. Mientras viajábamos hacia Neuquén, llegó un oficio del juzgado que nos intimaba a presentarnos al día siguiente ante el juez.
2. Al iniciar la sesión en que votarían la ley de defensa al consumidor, un diputado que representaba al pueblo de la Provincia reveló que grandes empresas pagaron coimas a quienes podían inclinar la balanza de la elección.
3. Los asistentes de quien daría el show avisaron que el artista estaba indispuesto y prometieron que devolverían el dinero en cuanto pudieran.
4. Asustados por las condiciones en las que estaban cuando llegaron los rescatistas, dudaron de que fuera un buen presagio su irrupción.
5. Al que no sabe a quién votar, le recomiendo que piense qué cosas cambiaría y cuáles dejaría así como están ahora.

lunes, 7 de agosto de 2017

Terceros. Practicando subordinadas

Analizar:
1) Estuvimos acompañándola hasta la madrugada porque estaba aterrorizada por el curso de los hechos.

2) El que aportó su firma al pedido, entrará en un sorteo que entregará varios premios.

3) El mejor alumno es el que ayuda a los demás con sus tareas, y también aprende mucho.

4)  El vehículo en el que vinimos hoy no es mío sino de mi hermana.

5) Para que no tropieces nuevamente con la misma piedra, debes reflexionar todo lo que te sucede.